Me desperté y vi a Carlos aun dormido. Se le veía tan bien. Parecía un angelito. Pero con la mala suerte que tengo empezaron las nauseas de casi todas las mañanas, así que fui corriendo al baño. Mientras estaba vomitando note como alguien me tocaba el hombro.
X: ¿Estas bien?
Alba: Si, ya estoy acostumbrada, y lo que me queda.
X: ¿¡QUÉ!?
Mierda ya la he cagado. Me di la vuelta y ahí estaba mi madre. ¿Ahora qué le digo? ¿Se lo cuento o espero a decírselo con Carlos? Creo que sera mejor esperar. Me levante del suelo, me lava la cara y la boca.
Alba: Mamá, no te enfades, pero aun no te puedo contar nada. Te prometo que dentro de poco te lo contare todo.
Madre: Solo dime si es algo malo.
Alba: Para mi no, y creo que para ti tampoco lo sera *le abrace*
Salí de allí y fui a mi habitación. Carlos ya estaba despierto.
Carlos: Buenos días.
Alba: Buenos días mi niño *le abrace*
Carlos: ¿No se te olvida algo?
Alba: Que yo recuerde no *si me olvidaba, era su beso de buenos días*
Carlos: Que tu recuerdes, pero que yo recuerde si se te olvida.
Se puso sobre mi y empezó a besarme el cuello.
Alba: Carlos no por favor. Me haces cosquillas.
Carlos: Ya lo se, y hasta que no me des lo que quiero no parare.
Siguió dándome besos y empezó a hacerme cosquillas.
Alba: Vale, vale ya te lo doy.
Carlos: Así me gusta *sonrió*
Me acerque a él para darle el beso. Cuando nuestros labios ya se rozaban moví mi cara y se lo di en la mejilla.
Carlos: Eh¡ Eso no vale.
Alba: Si vale, me dijiste un beso, pero no donde *saque la lengua*
Carlos: Al carajo.
Se acerco a mi y empezó a besarme. Me encantan sus besos. Sus labios son tan... tan tiernos. Sabe besar bien. Él no te babea toda la cara, y eso es algo que me encanta. Me pasa igual cuando es él el que tiene las riendas del beso. Lo hace aun más especial. Cuando nos separamos vi a Dani en la puerta.
Alba: ¿¡QUÉ HACES!?
Dani: Tranquila, solo vengo para deciros que bajéis a desayunar.
Alba: Y el señorito no puede llamar a la puerta, ¿verdad?
Dani: Estaba abierta.
Alba: Vale, pues ahora vete.
Carlos: Si, ahora bajamos.
Dani: Como vosotros queráis *se fue*
Alba: Este niño es tonto.
Carlos: No da para más *rió*
Dani: Os he escuchado.
Carlos: Nos da igual.
Alba: Anda vamos. Creo que es hora de dar la noticia.
Carlos: ¿Ahora?
Alba: Si, antes casi se lo digo a mi madre en el baño. Es mejor decirlo ya.
Carlos: Esta bien, vamos.
Nos levantamos y salimos de la habitación. Íbamos por el pasillo hasta las escaleras cuando escuche a mis padres hablando y me pare un momento para escuchar.
Madre: Creo que la niña nos oculta algo.
Padre: ¿Cual de ellas? Te recuerdo que tenemos cinco.
Madre: Es Alba, la noto rara. Esta mañana la encontré vomitando. ¿Y si ha vuelto a hacerlo?
Padre: No creo que lo haya hecho. La otra vez fue por culpa del estúpido que la maltrataba. Ahora tiene a Carlos y la cuida mucho. Solo hay que verlos. Se quieren mucho.
Madre: Ya lo se, puede que solo le haya sentado algo mal.
Padre: Seguro que es eso. No te preocupes.
Estaba a punto de llorar. Mi madre ha pensado que he vuelto a vomitar por gusto. Mire a Carlos, él solo me abrazo. Sabia que me había sentado un poco mal. Aunque es lógico que pensara eso, la comprendo.
Carlos: Cariño, vamos a contárselo ya ¿si?
Alba: Si, Carlos.
Carlos: Dime.
Alba: Te quiero.
Carlos: Yo también os quiero *dijo tocándome la barriga*
Bajamos las escaleras y ya estaban todos despiertos. Nos estaban esperando para desayunar. Fuimos al salón y nos sentamos, no sin antes coger a mi sobrino en brazos. Lo había echado mucho de menos.
Carlos: Buenos días.
Padre: Buenos días. ¿Te gustan los churros con chocolate?
Carlos: Si *sonrió*
Alba: Valla pregunta. A él todo lo que lleve chocolate le gusta *sonreí*
Madre: Bueno pues coged antes de que se enfríen.
Estábamos hablando mientras desayunábamos. Hasta que yo le dije algo a mi sobrino.
Alba: Curro, ¿qué prefieres? Un primito o una primita.
Todos se quedaron callados. Mi hermana Sara casi se ahoga cuando lo escucho. Carlos solo sonreía y Dani... bueno el se reía. Os juro que no tiene remedio.
Madre: ¿Qué has dicho?
Alba: Pues eso, que vais a ser otra vez abuelos *sonreí*
Padre: Sabia que era eso. Felicidades a los dos.
Alba y Carlos: Gracias.
Bea: Mamá...
Madre: Si ya, ya *se levanto y se puso a mi lado* Muchas felicidades cariño *me abrazo* A ti también Carlos.
Carlos: Gracias.
Sara: ¿Y de cuanto estas?
Alba: Pues aun no he ido al medico, pero por mis cálculos de un mes.
Madre: ¿Por qué no has ido aun al medico?
Alba: No he tenido tiempo. Cuando nos enteramos estábamos con lo ensayos del concierto y luego nos veníamos aquí.
Madre: Pues esta tarde iras al que fuiste la otra vez. Ya sabes el padre de Gema.
Alba: Mamá, puedo ir en Madrid cuando llegue.
Madre: Ve, por favor. Solo para saber que todo va bien.
Carlos: Cariño, tu madre tiene razón. Así nos quedaremos un poco más tranquilos.
Alba: Bueno, esta bien. Bea, ¿me dejaras tu coche?
Bea: Antes de dejártelo lo estrello.
Alba: Vale, cogeré la moto, mira que problema.
Carlos, Dani y Bea: ¡¡NOOOO!!
Padre: ¿Por qué no puede coger la moto? Es suya.
Carlos: Es que... no me gustan las motos *sonrió*
Padre: Oh, entiendo.
Alba: Entonces, ¿me dejaras el coche?
Bea: Esta bien...
Alba: Muchas gracias hermanita.
Madre: ¿Desde cuando os lleváis tan bien?
Bea: Desde que la tengo que aguantar las veinticuatro horas del día.
Alba: Si yo soy muy buena.
Bea: Si tu lo dices.
Alba: Mamá, ¿llamas tu al medico?
Madre: Si.
Alba: Bueno, pues yo voy a ducharme. Ahora vengo.
Carlos: No me dejes solo *me susurro*
Alba: No estas solo. Dani sigue ahí aunque tenga cara de zombie.
Carlos: Muy graciosa.
Alba: Si quieres sube a la habitación y me esperas allí.
Carlos: Vale, vamos.
Alba: Nosotros nos vamos arriba.
Todos: Vale.
Dani: Carlos, quédate.
Carlos: Es que voy a aprovechar para llamar a mi padre. Creo que ya es hora de que se lo cuente.
Madre: ¿Aun no lo saben tus padres?
Carlos: Mi madre si, pero mi padre no. Ellos están separados.
Madre: Valla, no lo sabia.
Carlos: No pasa nada. Ya me acostumbre *sonrió*
Alba: Pues lo dicho, ahora bajamos.
Bea: Que si pesada.
Alba: Hablo la más indicada.
Dani: Chicas, ya vale.
Alba: Jo.
Carlos y yo subimos a mi habitación. El se sentó en la cama y llamo a su padre. Yo aproveche para ducharme. Unos diez minutos después salí de la ducha y me enrolle en la toalla. Salí del baño para ir a mi habitación, cuando me tuve que encontrar con Dani en el pasillo.
Alba: Joder...
Dani: ¿Qué pasa?
Alba: ¿Tu qué crees? Y no me mires.
Dani: Vale, tranquila.
Seguí andando hasta mi habitación.
Dani: Por cierto es...
Alba: ¿Qué hacéis aquí?
Dani: Ya los vistes.
Alba: Danielo ten cuidado que aun te llevas la colleja.
David: Valla genio.
Alba: Muy gracioso *dije entrando*
Álvaro: ¿Qué haces así?
Alba: Nada que en mis ratos libres me paseo por casa con una toalla. ¿Tu qué crees? Acabo de ducharme.
Álvaro: Eso lo explica todo.
Menos mal que si me lleve la ropa interior al baño y me la puse antes de salir. Si no ya los hubiera echado a todos. Abrí el armario y empece a buscar lo que me iba a poner. No encontraba nada. Me estaba desesperando.
Alba: Dios...
Carlos: ¿Qué te pasa?
Alba: No se que ponerme y me estoy desesperando.
Blas: Si te quedas así no pasa nada.
Alba: Estúpido *le tire unos pantalones*
Blas: Auch *se quejo*
Alba: Te aguantas. Eso te pasa por hablar.
Me quede mirando los pantalones. Esos eran los vaqueros cagaos.
Alba: Blas, dame esos pantalones.
Blas: Toma.
Busque mi camiseta de los Celtics. Ya sabia lo que me iba a poner. Solo me faltaba encontrar los deportes. No tarde mucho en encontrarlos y empece a vestirme. Era algo incomodo con los chicos allí pero eran ellos los que estaban en mi habitación. Cuando termine de vestirme cogí mi gorra OBEY y me la puse.
Álvaro: Eres un clon de Dani.
Alba: No, yo antes vestía mucho así.
En ese momento entro Dani por la puerta. Me quede mirándolo. No me lo podía creer. Me ha leído el pensamiento o algo. Se había puesto su camiseta de los Minesotas con los pantalones cagaos y una gorra. Los chicos empezaron a reírse. Ahora si que parecíamos clones.
Alba: Me has leído el pensamiento. No vale.
Dani: Lo siento, pero yo no me pienso cambiar.
Alba: Pues yo tampoco.
David: Que digo yo, si os quedáis los dos así tampoco pasa nada.
Nos quedamos mirándonos En verdad me daba igual. Al fin y al cabo tampoco íbamos exactamente iguales.
Alba: Por mi vale.
Dani: Por mi también.
Alba: Carlos, ¿me das el neceser que tienes al lado?
Carlos: Si claro.
Me lo dio y empece a maquillarme. Mientras hablaba con los chicos.
Alba: ¿Y las chicas?
Blas: Han ido a no se donde. Creo que tenían que recoger algo. No me hagas mucho caso.
Alba: Tampoco pensaba hacerlo.
Blas: Muy graciosa.
Alba: Gracias. Entonces, ¿estaremos solos hasta cuando?
Álvaro: Después de comer.
Alba: Perfecto *reí*
David: Miedo me das.
Alba: No te preocupes.
David: ¿Ya se lo habéis dicho a tus padres?
Alba: Si.
Álvaro: ¿Como se lo han tomado?
Carlos: Bastante bien.
Dani: Lo gracioso ha sido el como se lo ha dicho.
Alba: Al menos he sido original.
Dani: Tu hermana Sara casi se ahoga *rió*
Alba: ¿Ella sigue abajo?
Carlos: Si.
Alba: Vale, pues ahora vengo.
Blas: ¿A donde vas?
Alba: A pedirle una cosa.
Baje y allí estaba viendo la tele.
Alba: Hola.
Sara: Hola chiqui.
Alba: ¿Te puedo pedir algo?
Sara: A ver, dime.
Alba: Me dejas un momento el coche. Es que quiero ir con estos a dar una vuelta. Las demás se han ido y me han dejado con ellos.
Sara: Yo te lo dejo, pero no cabéis todos.
Alba: Da igual, Dani que se meta en el maletero. Total quitando la tela esa rara es como si fuera otro asiento.
Sara: Lo que tu digas. Toma las llaves.
Alba: Gracias *le di un beso*
Volví a subir a mi habitación. Entre y ahí estaban los cinco cantando. Era algo que nunca me cansaría de escuchar. Encima una de mis canciones favoritas, Still. Entre con mucho cuidado y me volví a sentar donde antes. Espere a que acabaran de cantar. Casi lloro cuando los vi a los cinco tan bien. Una vez acabaron se quedaron mirándome.
Alba: Nunca me cansare de escucharos.
Carlos: Eso esperemos, porque si lo haces seria un grave problema *rió*
David: ¿Te dio eso tu hermana?
Alba: Si, aquí esta *saque las llaves del bolsillo*
Carlos: Olvídate de coger la moto.
Alba: No son las llaves de la moto, son las de su coche. Ya que estamos solos nos podremos ir a dar una vuelta. Aunque Dani tenga que ir en el maletero.
Dani: ¿¡QUÉ!?
Alba: Lo siento, te toco a ti. Es por lo de esta mañana.
Dani: Mala persona.
Alba: Yo también te quiero cuñado.
Dani: ¿Por qué no me dejas a mi la moto?
Alba: Ni muerta te dejo a Betty.
Blas: ¿Betty?
Alba: Si, mi moto.
Dani: Tranquila que por el nombre seguro que es una vespa o algo por el estilo. Seguro que sera hasta rosa.
Alba: Pues no listo. Es una BMW, me la regalo mi tío cuando cumplí los dieciocho.
Dani: Hasta que no la vea no me lo creeré.
Alba: Pues muy bien. Levantad los culos, vamos a buscarla.
Bajamos y le dije a mi madre que me diera la llave de la moto y el garaje para enseñársela a los chicos. Me las dio y salimos de casa.
Carlos: ¿A donde vamos?
Alba: A por la moto.
Carlos: ¿No esta en el garaje de tu casa?
Alba: No, esta en el de los pisos de mi hermana.
David: ¿Por qué vamos andando si tienes las llaves del coche de tu hermana?
Alba: Porque son los pisos de allí enfrente.
David: Vale.
Llegamos a los pisos y bajamos al garaje. Busque mi moto y se la enseñe a los chicos.
Alba: ¿Qué dices ahora Dani?
Dani: Valla... es muy bonita.
Alba: Anda toma las llaves.
Dani: ¿Enserio?
Alba: Si, a donde tenia pensado ir no te puedo llevar en el maletero ya que me podrían multar.
Dani: Muchas gracias *me abrazo*
Alba: Te abro la puerta y sales.
Le abrí la puerta y salio. Sabia que estaba flipando. Le dije que fuera a mi casa para coger el coche. Salimos todos de allí y nos montamos en el coche.
Dani: ¿A donde vamos?
Alba: A Sevilla, sígueme no quiero que te pierdas.
Dani: Yo nunca me pierdo.
Alba: Lo que usted diga.
Arranque y nos pusimos en marcha. Le dije a Carlos que pusiera la radio. Estaban los 40 Principales. Justo en ese momento salia Tony Aguilar hablando.
Tony: Bueno ahora os pondré una canción de mi querido equipo A. Ahora están de vacaciones después de la gira que han tenido. A lo mejor nos están escuchando y todo.
Entonces empezó a sonar Make my day. En menos de diez minutos llegamos a Sevilla. Dani al final vino detrás nuestra todo el camino. Aparcamos y fui a enseñarle un poco Sevilla a los chicos. Íbamos haciendo el tonto como siempre. Pero nunca en la vida me había reído como lo estaba haciendo hoy. Ellos son los mejores. Ellos son mi familia. Aunque lo que han hecho hoy las chicas no lo entiendo. Me podrían haber avisado por lo menos. Esto me parece muy raro. Están tramando algo. Lo se, sino no hubieran hecho eso.
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