*Narra Blas*
Escuche un ruido un poco raro y me desperté. Mire a los demás y todos estaban dormidos menos Bea. La vi en el patio. Mire la hora, las seis de la mañana. Algo grave le tiene que pasar para estar despierta. Ella suele dormir hasta tarde. Decidí salir y hablar con ella.
Blas: Hola.
Bea: Oh, hola.
Blas: ¿Sabes que hora es?
Bea: Si.
Blas: Entonces, ¿que haces aquí? ¿Pasa algo?
Bea: No... bueno si.
Blas: A ver cuenta.
Bea: No hace falta Blas. Estoy bien.
Blas: Puedo ser muy pesado. Pregúntale a Ángela.
Bea: Esta bien. Solo que lo de ayer me hizo pensar. Fue todo tan extraño.
Blas: Lo se, a todos no pillo por sorpresa.
Bea: ¿Y si es capaz de hacernos algo a cualquiera de nosotros?
Blas: No nos hará nada. Sabemos todo y no se debe acercar a Alba menos de 1 km. Si aparece llamaremos a la policía y lo pagara. Ya lo veras
Bea: Tienes razón, pero no me lo puedo quitar de la cabeza.
Blas: Tengo una idea. Vamos a hacerle una broma a todos.
Bea: ¿Como que?
Blas: Teníais una tortuga ¿verdad?
Bea: Si, Breaker ¿por?
Blas: ¿Sabes a quien no le gustan?
Bea: A mi hermana y a David.
Blas: Que casualidad que estén uno al lado del otro.
Bea: Eres muy retorcido amigo, pero me gusta *rió*
Blas: Pues vamos antes de que se despierten.
Buscamos a la tortuga y entramos de nuevo al salón. Ahí estaban nuestras victimas cogidos de las manos. Raro, lo se, pero nos venia bien para la broma. Me acerque a ellos con cuidado y puse la tortuga en sus manos. Cuando me fui de ahí Bea puso 'Roar' a todo volumen. Los dos se despertaron y cuando vieron a la tortuga empezaron a gritar como locos.
Carlos: ¿Que pasa? Son las... ¡Hostias, una tortuga!
David: Que asco. Sabéis que no me gustan.
Bea: Esto ha sido épico.
Alba: Iros un poquito a la mierda. Me han dado hasta arcadas.
Dani: Shhh, quiero dormir.
Bea y yo nos miramos. Ella tenia la tortuga en la mano. Dani estaba boca abajo y sin camiseta. Esto no se podía quedar así. Se acerco él y le puso la tortuga en la espalda.
Dani: ¿Enserio? Quitarme al bicho este de la espalda o lo aplasto.
Alba: Pobrecita Breaker.
Dani: Encima se llama como mi gato, lo que me faltaba.
Sara: Ya tranquilo que no muerde.
Dani: Pero araña que da gusto.
Sara le quito la tortuga y la saco al patio. Bea y yo no parábamos de reírnos.
Álvaro: Son casi las siete. ¿Vosotros estáis bien?
Blas: Perfectamente *reí*
Bea: Esto solo significa una cosa.
Alba: ¡PELEA DE ALMOHADAS!
Empezaron a volar cojines por todo el salón. Saltábamos en los colchones, nos tirábamos unos encima de los otros. Estábamos locos. Sono el timbre y todos nos quedamos quietos. Era demasiado temprano para una visita.
Alba: Ya voy yo.
Carlos: No.
Alba: ¡Tarde! *dijo abriendo la puerta* ¡Salva!
Todos nos miramos extrañados. ¿Que hacia Salva aquí a esta hora? Ellos entraron en el salón La cara de Sara cambio cuando lo vio después de lo que hablamos anoche.
Dani: Tío ¿que haces aquí?
Salva: Pues no se. Hoy creo yo que es el cumpleaños de alguien.
Hostias, el cumpleaños de Ángela. Mierda, seré estúpido.
Ángela: ¿Lo dices por mi ? *dijo medio dormida*
Salva: Si hija si.
Ángela: Ah, pues gracias.
Mire a Ángela como pidiéndole perdón por no haberme acordado. Ella se levanto y me abrazo.
Ángela: Tranquilo, no pasa nada. Solo quiero mi beso de cumpleaños.
Blas: Claro que si amor *la bese*
Mire a los demás y estaban todos en fila sonriendo. Algo malo se avecina, lo presiento. Todos tenían un cojín en las manos. Incluso Salva que acaba de llegar. Esto no me gusta nada. Se que David y Alba se querrán vengar por lo de la tortuga, y Dani seguro que también Empezaron a contar hasta tres. Ángela me abrazo y empezaron a darnos con los cojines. Acabamos todos en el suelo riéndonos. Parecíamos niños de cinco años cuando van al McDonald´s y se van a la parte de los juegos. Nos lo estábamos pasando super bien hasta que...
Carlos: Huele a chocolate.
Blas: ¿Qué?
Carlos: Pues eso, que huele a chocolate.
Todos miramos a Alba que se había levantado hace rato y estaba muy callada. Cuando la vimos estaba comiendo galletas de chocolate.
Alba: ¿Qué pasa?
Álvaro: ¿No crees que ayer ya comiste bastante chocolate?
Alba: Ahora como por dos.
Blas: Eso no es excusa.
Alba: Si la es.
Ángela se sentó a su lado y la miro. Alba le dio el paquete y empezó a comer galletas. Ya estaban las dos contentas.
Carlos: Yo quiero.
Alba: No.
Carlos: ¿Como?
Alba: Estas son las mías. Las tuyas están en la cocina.
Blas: Hay que compartir pequeñaja.
Alba: Ya estoy compartiendo. Le he dado a la cumpleañera, y mucho es.
Carlos: Déjala, cuando se acaben las suyas no le daré de las mías.
Ángela: ¿Sabéis? Una pareja normal comparte la cosas.
David: Ellos no son normales.
Ángela: Tienes razón.
Alba: Anda toma las galletas.
Carlos: Ahora no quiero.
Blas: Tío, coge las galletas y no te quejes más anda.
Carlos: Esta bien.
Alba: Se me olvidaba, ahora vengo.
Bea: ¿A donde vas?
Alba: A buscar una cosa.
Termino de decir esto y subió corriendo las escaleras. Esta niña esta loca. Yo me senté donde estaba ella antes y abrace a Ángela.
Blas: Felicidades *le susurre*
Ángela: Gracias cariño.
Blas: Tengo tu regalo en Madrid. No te importa ¿verdad?
Ángela: Claro que no cariño *me beso*. Oye Sara y Salva se llevan bastante bien ¿no?
Blas: Pues si, no han dejado de hablar desde que él entro.
Ángela: ¿Crees que pueden llegar a tener algo?
Blas: No se, buena pareja hacen.
Ángela: La verdad es que si. Supongo que si empiezan algo ella se ira a Madrid.
Blas: Otra hermana González más en la gran ciudad.
Ángela: Y esperemos que la ultima. Porque sino, no habrá quien las controle.
Blas: Tienes razón.
En ese momento Vimos entrar a Alba con tres cajas envueltas en papel de regalo. Una más grande que la otra. Al momento supimos que eran para Ángela.
Ángela: Loca, definitivamente esta loca.
Alba: Yo también te quiero. Anda toma y felicidades.
Ángela: Gracias.
Ángela se sentó y desenvolvió la caja más pequeña. Era una taza con su nombre y un montón de colores. Era muy bonita. Luego abrió la otra caja, eran unas Van´s de leopardo. Abrió la ultima caja y... no había nada.
Ángela: Muy graciosa.
Alba: Espera, ese regalo existe. Lo que pasa que lo veras en la pared de tu cuarto cuando lleguemos a Madrid
Ángela: ¿Qué es?
Alba: No pienso decírtelo. Lo veras cuando lleguemos. Ha sido idea de Carlos más que mía pero ese regalo es de los dos.
Ángela: ¿Como sea lo que creo que es me da un algo?
Carlos: Ya lo veras *rió*
María: Nosotros te lo damos luego que lo tenemos en casa.
Ángela: Tranquila, no pasa nada.
Salva: Pues yo no te he comprado nada... ¡QUE ES MENTIRA! Toma anda, no se si te gustara.
Ángela: A ver...
Ángela abrio la cajita y saco una pulsera con las iniciales de los dos y algunas notas de música. Era bastante bonita.
Ángela: Muchas gracias Salva, es muy bonita.
Blas: Me ha gustado hasta a mi *reí*
Salva: De nada.
Carlos: Digo yo que si ya no le vais a dar más regalos podríamos desayunar. Así como sugerencia.
Álvaro: Estoy contigo amigo.
Sara: Ya lo hago yo.
Alba: Te ayudo.
Sara: No hace falta.
Alba: Te ayuda y ya esta.
Sara: Vale tranquila.
Ella se fueron a preparar el desayuno mientras nosotros hablábamos para acordar donde iremos de compras.
Bea: Yo creo que podríamos ir a Sevilla o a Mairena.
Álvaro: ¿Cual es más grande?
Ángela: El de Mairena sin duda. Tiene un Mercadona dentro y todo.
Dani: Entonces vamos a Sevilla.
Marta: No, vamos a Mairena. Tiene más tiendas.
Blas: Ese es el problema, que tiene más tiendas.
María: Lo sentimos, vosotros lo prometisteis. Ahora os aguantáis.
Bea: Eso mismo *rió*
Sara: Chicos, el desayuno ya esta.
Carlos: Bieeen.
Nos sentamos a desayunar. No parábamos de reírnos. Estábamos haciendo un montón de tonterías. Típico en nosotros. Vi una magdalena volando. Y digo volando porque Dani se la tiro a Salva. Este se la devolvió pero le dio a Bea. Empezamos a tirarnos magdalenas hasta que...
X: ¿Qué hacéis?
Bea: Mamá...
X: Anda, recoged un poco esto antes de que llegue vuestro padre.
Todos: Claro.
X: Se lo decía a mis hijas. Vosotros os podéis sentar.
Alba: ¿Qué? Hemos sido todos.
X: Y vosotras sois la que estabais a cargo, así que lo limpiáis vosotras.
Sara: Esta bien.
X: Por cierto, felicidades Ángela.
Ángela: Gracias *sonrió*
Ella se fue y nosotros empezamos a reírnos. Había sido todo un poco raro. No nos lo esperábamos. Sara, Bea y Alba empezaron a recoger todo. Luego fueron a cambiarse, ya que eran las únicas de las chicas que lo podían hacer. Aunque le dejaron alguna camisa a las demás para que se cambiaran. Cuando ellas bajaron subimos nosotros. Carlos y Dani se cambiaron y nos dejaron a cada uno una sudadera. Esto nos pasa por hacer las cosas sin pensar. Si hubiéramos ido a casa a coger algo de ropa ahora no pasaría esto. Bajamos y nos despedimos de los padres de las chicas. Salimos de la casa y nos repartimos entre los tres coches, ya que Salva también había traído el suyo. Había conducido desde Madrid para venir a la fiesta de cumpleaños de Ángela y Alba. Bea, Dani, María y Álvaro iban en el coche de Bea. Alba, Carlos, Ángela y yo en el de Sara, que lo conducía Alba. Y Salva, Sara, Marta y David en el de Salva. Al final fuimos a Mairena. Las chicas decían que allí había un centro comercial enorme y que podríamos comer allí y todo. Llegamos y al momento fuimos arrastrados por las chicas a cada una de las tiendas que había. Solo eran las once de la mañana. Según el horario que suele tener Carlos para comer, yo diría que estaremos como cuatro horas seguidas comprando hasta que diga la primera ves `Tengo hambre´ o `Quiero comer´. Serán cuatro horas muy largas entre bolsas, probadores, `¿Me queda bien?´, `Yo quiero ir allí´ por parte de las chicas. En nuestro caso no pararemos de quejarnos como buenos novios. No, es broma. Muy en el fondo nos gusta ir de compras con ellas. Aunque nos canse mucho y apenas no las aguantemos con tantas bolsas y cosas que probarse. En fin, lo prometimos y nosotros lo cumplimos todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario